Presentación del Centro de Estudios de Simbología de Barcelona
Ha acaecido el traspaso al Oriente Eterno de nuestro querido Federico González, fundador del Centro de Estudios de Simbología de Barcelona y su constante guía y sostén en esta labor de difusión de la Tradición Hermética y de la Vía Simbólica, que el CES ha cumplido desde el primer día que vio la luz hasta hoy. En el corazón del Centro, su presencia se ha hecho permanente y aún más viva si cabe. Gracias, siempre. El poeta y teúrgo nos precede en el viaje de retorno al Origen, al que todos deseamos volver, y todavía sin quererlo, se sabe que nada ni nadie en última instancia quedará excluido de él. Con la luz del Verbo que este hombre cabal ha proclamado y escrito, y la llama que ha prendido en todas nuestras almas para iniciar un auténtico camino de Conocimiento, transitamos sin prisa pero sin pausa el radio que nos ha tocado, con la certeza de que todos ellos convergen en el punto central de la rueda cósmica, núcleo que permanece oculto, encriptado e inviolable, y que guardaremos y protegeremos por ser el tesoro más preciado, procurando dar testimonio de su realidad perenne en medio de este mundo crepuscular, tan cercano a la total negación del Espíritu, cosa sin embargo imposible por más que se lleven a cabo los más brutales y asfixiantes intentos de aplacar lo que está, ha estado y estará siempre a salvo de cualquier terrorismo o pretensión de aniquilación. Mientras las fuerzas nos acompañen, renovando a diario las nupcias secretas con todos los dioses, y confiando por encima de todo en la Providencia, seguiremos por Necesidad los lineamientos trazados por nuestro predecesor, engarce fundamental de la cadena áurea en el siglo XX-XXI, y nos mantendremos fieles a la semilla que sembró y que está creciendo como un Árbol invisible pero certero en el jardín interno de nuestra alma, para que se cumpla así nuestro Destino. Aunando Misericordia y Rigor en el justo centro que es Amor, trenzaremos lazos entre las diez esferas del Árbol sefirótico, y habitando un Universo cada vez más libre de fronteras, confiamos arribar no sólo a la Tierra Prometida de la que nos sabemos exiliados, sino a ese ámbito que deficientemente denominamos Metafísica. El CES de Barcelona, en todo hermano del de Zaragoza, sabiéndose en el corazón de la Utopía, se mantendrá por tanto al margen de cualquier posición política o religiosa, que siempre aboga por tal o cual particularidad, no teniendo cabida entre nosotros los debates de este tipo, los cuales siempre intentan contaminar un espacio que por naturaleza es sin mácula y no tiene acepción de persona, raza o país, ni acoge posiciones dogmáticas o fundamentalistas. El símbolo, el mito y el rito conforman la trilogía del Centro, los que hacen posible el resurgir del auténtico Pensamiento, aquél que otorga alas al alma y la eleva hasta el Espíritu. Mireia Valls, directora
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