Último manifiesto del
Centro de Estudios de Simbología
de Barcelona




En el solsticio de invierno del año 2016.


Cumplido el ciclo de vida de esta entidad (37 años desde la publicación de su primer manifiesto), se repliega definitivamente con la esperanza de ser absorbida en el Agartha.


Atendiendo a señales acordes con los tiempos, los astros han indicado la consumación de unas aulas que derramaron hasta el último extracto de sus frutos para abrirse a otros espacios mucho más amplios y libres de muros.


Nada se llevan consigo los integrantes de una minúscula milicia dispuestos a dejar atrás la pesada carga de viejas escorias, y tras prepararse por años, están ahora prestos a dar el gran salto, sabiendo que no saben nada y que mucho de lo conocido es más de lo mismo y no agrega sino impedimentos a la obra de transmutación.


Abiertos al Misterio, y siendo sus adoradores, la revolución de las almas cobra una fuerza insospechada en sentido inverso a la voraz caída de un mundo que se precipita en el caos y la disolución. No es lo humano lo que las une, ni la complicidad con las múltiples pequeñeces y adherencias a lo caduco, sino lo no-humano que han reconocido como el centro inviolable de su ser.




Aula del Centro de Estudios de Simbología de Barcelona


Por lo que aquí no se trata de deserción, traición o huida por miedo, sino que decimos al unísono ¡redoblamos! en el ascenso vertical. No se cederá ni un ápice a la tiranía del príncipe de este mundo, entidad cada vez más amorfa sobre la que se escupe y se sacude el polvo que ha dejado en los zapatos. Los soldados, fieles a la Causa, miran todos en la misma dirección.


La contracción de este expir lanza un canto de agradecimiento a la magnitud de lo recibido, y a sus emisarios divinos que han encarnado en seres humanos una enseñanza emanada directamente de la Inteligencia y la Sabiduría, que habiendo sido derramada al voleo por intermediación del siempre vivo Hermes, ha fecundado y arraigado en lo más profundo del corazón de unos pocos que comparten la fuerza más fuerte de todas las fuerzas, la del Uno que no tiene par.


Bebemos del cáliz de nuestros ancestros y regenerados también por su manducación, nos mantenemos en vela en el amanecer de un mundo otro, nuevo, ilocalizable en estas coordenadas e inalcanzable por quien no está dispuesto a dejar cualquier máscara prestada para la actuación.


La sustancia de los sueños se hace realidad a cada instante, y ahora los soñadores soñados se acercan a otro sueño más próximo al despertar final, a la reminiscencia de un Origen que se torna permanente en la conciencia, y que al mismo tiempo se desvanece en el Sin Fin, En Sof, tan anhelado como siempre presente.


Como se decía en el primer manifiesto del CES, de 1979, “nos reservamos, sin embargo, la posibilidad de actuar constantemente desde la oscuridad y el silencio, que serán rotos cada vez que sea necesario y, por otra parte, cada vez más frecuentemente”. Mientras sigamos aquí, no dejaremos de atender a las emanaciones siempre vírgenes del Centro Supremo, y a sus emisiones luminosas arropadas bajo el nuevo nombre que las designe; el del CES de Barcelona está inscrito desde siempre en el Libro de la Vida y lo estará hasta el último día sin que nadie se lo pueda apropiar.


Unidos por lazos de Amor indisolubles, hacemos de la concentración y la oración del corazón el núcleo de nuestro rito diario, y de la escritura, un gesto guerrero de entrega y de reminiscencia. ¿Y tú para quién trabajas?, pues bien sabemos que no se puede trabajar para dos amos.


La Esperanza sólo sigue esperando que la Fe fructifique en una orientación que pase de solar a polar, hasta cumplir la promesa de la plena realización del Reino de Paz y Amor, gobernado por el Rey del Mundo.


Y poder dejarlo todo mientras se pregunta: ¿Quién?


* * *


La imagen del encabezado es un fresco del pintor y escenógrafo Pau Rigalt i Fargas (1778 - 1845) perteneciente a la planta noble de la Casa Cornet (plaza de la Cucurulla, Barcelona). Desde diciembre de 2016, el inmueble está ocupado por los almacenes comerciales Terranova.



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